Vocabulario:
- Materialismo: visión filosófica del mundo donde la realidad existe únicamente en el mundo físico (material). A veces asociado con el ateísmo.
- Idealismo: visión filosófica del mundo donde la realidad es ideal (del mundo de las ideas) y lo que percibimos del mundo físico (material) no es más que una interpretación de las ideas. Generalmente asociado con pensamiento espiritual o religioso.
- Individualismo: visión filosófica que defiende que el individuo debe ir primero frente al grupo. Generalmente asociado con ideologías tendientes al anarquismo.
- Colectivismo: visión filosófica que defiende que el grupo debe ir primero frente al individuo. Generalmente asociado con ideologías aglutinantes (fascismo, comunismo, religiones, sectas…).
En un comentario previo traté el tema del Individuo (aquí) y los detalles en su interpretación desde el punto de vista de dos variables (ejes): Individualismo vs Colectivismo y Materialismo vs Idealismo. Según dónde nos ubiquemos en esos ejes podemos hablar de que tenemos unas tendencias u otras.
Por ejemplo, en mi caso, tiendo al individualismo (80%) y al materialismo (100%). Mi visión del mundo defiende que el individuo debe ser respetado por encima de las necesidades de los grupos y que los principios (valores) que deben aplicarse deben estar basados en el mundo físico (es decir, no avalados por la creencia en un mundo espiritual o ideal del tipo que sea).
Veamos ahora de qué hablamos cuando usamos el término «Sociedad«.
Conjunto de individuos
Como comentaba en el artículo previo, podemos asumir que una sociedad es un conjunto de uno o más individuos. Y todas las sociedades cuentan con algún tipo de reglas del juego, incluso las sociedades de uno; entre otras, las reglas de las necesidades biológicas, las de no mezclar los entornos de alimentación y residuos etc. Todas absolutamente tienen normas.
Debe ser evidente que los problemas de las sociedades parten del momento en el que dos o más individuos tienen que ponerse de acuerdo para hacer cosas. Es decir, en conjuntos de individuos mayores de uno.
En ese punto aparecen conflictos motivados por:
a) Objetivos e intereses distintos (y que pueden ser contradictorios).
b) Formas de ver el mundo distintas (y que con casi total seguridad van a ser contradictorias).
c) Peleas por recursos o por la supervivencia.
En los tres escenarios, en ausencia de regulaciones o mecanismos de control, la probabilidad de iniciarse un conflicto entre individuos de esa sociedad es elevada.
Si el motivo del conflicto está en los dos niveles base de la pirámide de Maslow (ver imagen) la probabilidad de violencia será altísima. Si el motivo del conflicto está en los tres niveles hacia la parte alta de la pirámide, dependiendo de la importancia que le otorgue el individuo, podría resultar en violencia igualmente. De hecho, realmente, es indiferente en qué nivel de la pirámide se ubique el conflicto, la posibilidad de violencia siempre existe dado que los individuos pueden tener a defender sus intereses en cada nivel.

Podemos concluir que, en el instante en que más de un individuo deben convivir en una misma sociedad, se pueden producir conflictos, sean motivados por fisiología, seguridad, aficiliación, necesidad de reconocimiento o de autorrealización.
Y, si asumimos la potencial existencia de esos conflictos, debemos asumir la necesidad de que existan mecanismos de control de estos. Obviamente, las reglas que hemos venido citando, pero, además, es posible que sea necesario contar con terceros independientes que puedan resolver los conflictos de otros individuos.
Sobre las reglas
Una pregunta muy importante que tenemos que hacernos es: ¿cuál es el mínimo número de reglas que una sociedad necesita para poder mantenerse estable en un nivel mínimo? (asumimos que el objetivo de esta sociedad es sobrevivir, luego asumimos que requiere de cierto equilibrio y estabilidad).
La respuesta no es nada sencilla. No existe un indicador o ratio que podamos usar para describir el número de leyes objetivo por volumen de individuos. Porque, básicamente, la implantación de las leyes es altamente dependiente de factores económicos, culturales, de recursos, de «edad» de una sociedad…
Me he planteado si, por ejemplo, podría obtenerse algún tipo de referencia de número de leyes vigentes per cápita, pero, aparte de la complejidad de obtener estos datos, tampoco tendría un sentido demasiado coherente en sí mismo.
¿Cómo aproximarnos a este problema? Si hemos determinado que estabilidad y equilibrio son un requisito para esta sociedad, las reglas deben, como poco, vigilar:
- Evitar los daños físicos entre individuos: debe ser evidente que si los individuos se hacen daño entre ellos, corremos el riesgo de que algunos mueran y, progresivamente, de que la sociedad colapse.
- Protección del derecho a los recursos fundamentales de cada individuo: los puntos 1, 2 y 3 también tienen que ver con un mínimo de respeto a la propiedad privada de los recursos fundamentales para cada individuo. Si la sociedad no me garantiza que podré cubrir las necesidades de la pirámide de Maslow (inicialmente las de la base), ¿qué sentido tiene que me asocie?
- Que se cumplen los acuerdos básicos necesarios para la cooperación: la cooperación es necesaria o los individuos no se agruparían. Si la cooperación se cuestiona, carece de sentido el asociarse (sociedad => asociarse). Esto indica que todos los individuos acuerdan respetar 1 y 2, como mínimo.
- Resolución de conflictos (atendiendo al punto 1): es decir, evitando que haya daños físicos entre individuos. Aquí es importante un matiz: han existido sociedades donde algunos conflictos se resolvían entre individuos haciéndose daño (duelos, por ejemplo), luego esta resolución no necesariamente es siempre sin daños entre individuos. Sería más apropiada indicar que se deben resolver los conflictos tratando de evitar los daños colaterales y minimizando el daño entre individuos. ¿Resolver los conflictos de manera que no pongan en peligro la supervivencia del grupo? (Mantenimiento de la paz y la estabilidad).
¿Observan la problemática?
Imaginemos que tenemos una sociedad de dos individuos. Individuo A roba alimento a Individuo B. ¿Cuál es la reacción del afectado? Posiblemente, violencia. ¿Cómo deberíamos resolverlo? Deberíamos contar con un mecanismo (Punto 4) que evite esa violencia entrando en supuestos de Punto 1, Punto 2 y Punto 3.
En este punto me parece importante hacer una pregunta abierta: ¿estamos de acuerdo que debe existir, al menos, un conjunto mínimo de reglas del juego cuando convivimos en sociedad?
A esta pregunta se le puedan dar diferentes respuestas. Por ejemplo, los individualistas en grado extremo podrían defender la postura de que no puede existir ninguna norma ajena al propio individuo, por lo que no existe legitimidad alguna en un marco definido por la sociedad (aunque el individuo forme parte de ella).
Por otro lado, los idealistas en grado extremo, con perfil religioso en este ejemplo, podrían afirmar que dan igual las normas definidas por los humanos, las únicas que importan son las que emanan de dios. Ojo, los diez mandamientos, por ejemplo, son un intento de elaborar esas reglas básicas de las que hablo en este artículo. No nos apresuremos a protestar porque introducimos a dios en esto: es relevante.
Interpretaciones conflictivas de las reglas
Asumiendo un escenario ideal donde en una sociedad se han establecido unos principios de reglas que, además, cuentan con la voluntad de los individuos para ser respetadas… no debemos creer que hemos resuelto los problemas y los conflictos.
¿Qué ocurre cuando las reglas tienen distintas interpretaciones según el individuo que las obedezca?
Vamos a usar, de nuevo, el cuadrante que creamos en el artículo previo. En este caso vamos a posiciones dos individuos con posiciones radicalmente opuestas:

Podemos ver en los cuadrantes que tenemos un individuo (A) que tiene valores muy altos en Individualismo y Materialismo (I-M) y un individuo (B) que tiene valores muy altos en Colectivismo e Idealismo (C-I).
Haciendo un resumen muy generalista, muy simplista —muy injusto— y pensado como argumento explicativo, el individuo A defendería los intereses individuales en todo momento y el individuo B los del grupo (el colectivo). Además, el individuo A aceptaría solamente argumentos avalados por evidencias materiales, mientras que el individuo B partiría de que los argumentos vienen avalados por las ideas (o la religión, por ejemplo y, en consecuencia, la idea de dios).
Debemos hacernos preguntas tan obvias como: ¿qué opina cada uno de estos individuos sobre un tema tan sensible como la eutanasia?
¿Qué opina cada uno de estos individuos sobre un tema tan sensible como la eutanasia?
Si confrontamos esta idea de que el individuo decida su propia muerte voluntariamente contra las reglas que esta sociedad ha aceptado (recordemos que hemos hablado del caso ideal donde existen estas reglas y los individuos han decidido suscribirlas) podemos concluir:
Regla 1. Evitar los daños físicos entre individuos:
El individuo A, con su perspectiva individualista y rechazando cualquier idea o poder superior, defendería el derecho a decidir sobre la propia muerte. A favor de la eutanasia.
El individuo B, con su perspectiva colectivista y asumiendo por defecto ideas superiores o poderes superiores ideales (dios) rechazaría el derecho a los individuos a decidir sobre su propia muerte. Por dos motivaciones totalmente coherentes con su postura: la primera porque que un individuo decida sobre su propia muerte tiene consecuencias en el grupo (colectivo). La segunda y más obvia, que solamente dios podría disponer de la vida de los individuos siendo él la explicación y razón última de todo. En contra de la eutanasia.
Ambos individuos, desde su visión, tienen razón y son congruentes en sus posturas y merecen respeto absoluto defendiéndolas. Pero se hace evidente que hemos entrado en un conflicto muy difícil de resolver, porque nace de las diferencias esenciales en cómo comprende el mundo cada individuo.
¿Qué debería hacer el individuo B, para ser consistente y honrado con sus creencias, si el individuo A toma la decisión de matarse mediante la eutanasia? Evidentemente, el invididuo B debe reclamar la aplicación de la Regla 1 porque su interpretación de ella está fuertemente determinada. Además, siendo justos, podría reclamar la aplicación de la Regla 3, porque esta regla implica que los individuos van a respetar las normas 1 y 2.
Lo miremos como lo miremos, individuo B tiene razón al querer impedir a individuo A cesar su vida.
Lo miremos como lo miremos, individuo A tiene razón al rechazar la posibilidad de que individuo B pueda impedirle cesar su vida.
Casos conflictivos como estos hay muchos y evidentes: aborto, guerras (pregunta: ¿dónde ubicaríamos en el cuadrante a una persona pacifista como pueden ser los cuáqueros).
¿Cómo resolvemos los conflictos de interpretación?
En una sociedad de dos individuos con mucha dificultad. Tienen que encontrar la manera de ponerse de acuerdo o la sociedad se deshará.
En una sociedad de tres o más individuos la respuesta es evidente: la parte no involucrada deberá emitir una opinión sobre la cuestión diciendo a favor de la postura de uno u otro individuo.
El elemento clave del comentario anterior es «no involucrada«. Este rol que debe juzgar la situación, el Juez, no puede ser parte del problema. Es decir, no puede verse beneficiado o perjudicado por decidir a favor de uno u otro individuo, dado que si fuera así, es evidente que siempre sospecharíamos de sus motivaciones a la hora de concluir y sentenciar.
Esto le añade dificultad a las sociedades, porque, naturalmente, esos individuos que juzgan también tendrán su postura particular en los cuadrantes lo que, inevitablemente, va a determinar su visión de la realidad a la hora de emitir opinión.
Pero, volviendo a lo importante, debe ser una parte «no involucrada». Esto quiere decir que, a ser posible, el Juez no debe conocer a ninguna de las partes, ni conocer detalle alguno sobre sus visiones del mundo o hechos de sus vidas pasadas. Lo que hace muy complejo gestionar ese rol en sociedades pequeñas… porque, básicamente, todo el mundo se conoce.
Quiero concluir aquí ahora que hemos identificado la necesidad de un actor independiente («no involucrado») que pueda ayudar a resolver los conflictos en las interpretaciones. En el próximo artículo vamos a debatir un poco sobre cómo podemos elegir un Juez…
3 respuestas
[…] el artículo previo, Sociedad, exploramos la idea de cómo juzgar conflictos cuando hay partes interesadas que […]
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[…] ahora hemos estado hablando de sociedades de unos pocos individuos (https://omnesomnibus.org/2025/05/14/sociedad/). Y el enfoque es sencillo, hasta cierto punto, dado que hemos hablado de individuos en posiciones […]
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[…] reflexiones previas hemos hablado sobre el individuo, sobre lo que es una sociedad, la necesidad de resolver conflictos dentro de esta, los elementos corruptores o los polos […]
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